La actividad artesanal
forma parte de las redes sociales, económicas y culturales del medio rural, de
las zonas populares de las ciudades y desde luego de las etnias indígenas
originarias de nuestro país. Esta actividad se realiza al interior de una
economía mayoritariamente doméstica y básicamente de autoconsumo y se debe
incentivar para que se transmita de generación en generación. En muchas
ocasiones esta producción artesanal abarca objetos que sirven para
el uso cotidiano del hogar y el trabajo, o tienen un objetivo estético
asociado a su uso cotidiano o a una finalidad ritual que las hace quedar
inmersas en la red de símbolos que constituyen la identidad
comunitaria.